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Fuerteventura

de Jean de Bethencourt al siglo XVIII

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FUERTEVENTURA (SIGLO XV al XVIII)


En Fuerteventura después de su conquista a cargo de Jean de Bethencourt (1404) se instaura el régimen de señorío, donde los señores conceden mercedes de tierras a los colonos y perciben el quinto señorial, impuesto que grava la entrada y salida de productos de la isla.


En el Siglo XV también realizaron numerosas incursiones a Berbería en el noroeste de África, dando origen a un lucrativo comercio de esclavos y productos del cercano continente africano. Sin embargo, estas expediciones también tuvieron sus represalias por parte de los Berberiscos, cuyos ataques piráticos convirtieron las costas majoreras en lugares no muy seguros para vivir, así que la población comenzó a asentarse paulatinamente por los valles y llanos del interior, que por otra parte eran más adecuados para la explotación agrícola y ganadera. La dependencia de la agricultura y ganadería, de las condiciones climatológicas provocó periodos de crisis, de subsistencia y hambrunas, alternadas con ciclos de bonanza económica, en los que se obtenían abundantes cosechas cuyos excedentes se exportaban al resto del archipiélago.
Ya a finales del siglo XVI, una fuerte sequía provocó una importante despoblación de la isla, que facilitó el ataque y la quema de Betancuria por las hordas berberiscas de Xabán Arráez en el año 1593.


En el Siglo XVII Betancuria se reconstruyó; paralelamente diferentes asentamientos poblacionales fueron diseminándose poco a poco por todo el territorio insular, construyéndose varias ermitas. De esta forma se fueron creando los núcleos de la Antigua, Casillas del Ángel, La Oliva, Tetir, Tuineje, Pájara y otros caseríos por el momento alejados de las peligrosas costas.


Pero en el siglo XVII, Fuerteventura tuvo que afrontar también varias etapas duras. Las plagas y las sequías arruinaron las cosechas e hicieron estragos entre los majoreros que se vieron obligados a emigrar en varias ocasiones. Los periodos de crisis siguieron repitiéndose cada cierto tiempo, hasta el siglo XVIII, poniendo a prueba la valentía y resistencia de los majoreros muy especialmente cuando en 1721, se produjeron motines y tumultos en Betancuria por falta de alimentos.


Las etapas de crisis se alternaban con periodos de auge, en los que los buenos inviernos permitieron una gran producción cerealista. Fuerteventura llegó incluso a ser considerada como el granero de Canarias, ya que abastecía a su propia población en aumento y también a las del resto de las islas del archipiélago. Es por este auge, que el comercio se activa y para importar y exportar se van creando caseríos de costa donde los barcos puedan arribar en embarcaderos naturales y realizar las labores de embarque y desembarque de todos esos productos alimenticios, de ganado, de la orchilla y materiales varios como la cal. Se crean así núcleos importantes como El Tostón (El Cotillo), donde hay que destacar la creación de una industria emergente como la de hornear piedra blanca para obtener cal. Hoy en día nos encontramos alrededor de su puerto 5 de esos hornos.


*Texto extraido del video editado por el Cabildo de Fuerteventura “Fuerteventura, su historia”

Corsarios y Piratas

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Ataques corsarios (siglo XVIII)


Tras el descubrimiento de América, las Islas Canarias cobran una gran importancia estratégica en la ruta Atlántica, al convertirse en punto de recalada para los barcos que surcaban nuestro océano.


El comercio con América, el interinsular y los conflictos bélicos que España mantenía con otros países como Inglaterra, supusieron la presencia de piratas y corsarios en aguas del archipiélago y frecuentes ataques a las islas. Fuerteventura no estuvo exenta de estos ataques, de hecho dos batallas se libraron en nuestra isla contra desembarcos ingleses en 1740, la del Cuchillete y la del Llano Florido. En ambas el valor y la astucia de los isleños que utilizaron para su defensa trincheras móviles de camellos, dieron al traste con los planes de los invasores que sufrieron numerosas bajas y prisioneros. Tras estos ataques, se optó por construir fortificaciones para la defensa de la isla como los castillos o torres defensivas de San Bonaventura en Caleta de Fustes y este donde nos encontramos del Tostón en el Cotillo.


*Texto extraido del video editado por el Cabildo de Fuerteventura “Fuerteventura, su historia”


Las torres defensivas y sus inicios


Despacho del Capitán General Chaves Ossorio sobre fortificaciones en Fuerteventura. Año de 1718.


… “y que se baia comprando y juntando con toda combeneiencia materiales para hazer y dar prinzipio a la fortificación del Puerto del Tostón”.


“D. Antonio Téllez de Silva cinquenta mil reales por los mismos que el Señor Conde de el Palmar, mi antezesor, mandó separar para la fortificación”.


Y teniendo presente la noticia de los méritos del Coronel D. Pedro Sánchez Umpiérrez, Governador de las Armas de aquella ysla, y de D. Antonio Téllez de Silva, su Alcalde Maior, y del Capitán de Cavallos D. Ginés de Cabrera Vetancurt, Rexidor Decano, les elijo y nombro por superintendentes de las fortificaziones que se hizieren en aquella ysla.
Carta de la Secretaría de Guerra al Capitán General de Canarias sobre fortificaciones en Fuerteventura. Año de 1718.


… “lo ymportante que es fortificar la ysla de Fuertebentura, por ser la mas zercana a la África, viene S.M. en que se hagan en esta ysla las fortificaziones que fueren comvenientes, pero quiere S.M. que antes de executarlas haga V.S. formar un mapa muy exacto de la referida ysla, demostrando con toda distinzión las costas y en ellas los paraxes que fueren más azesibles o más difíciles para los desembarcos, y que con planos, perfiles y relaziones, se hagan y espliquen los proyectos de los reductos , baterías y demás géneros de fortificaziones, que se hubieren de hazer, con tanteos del coste que tendrá cada una poco mas o menos…”


*Textos extraidos del libro “Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura 1660-1728” por Roberto Roldán Verdejo

Claudio de Lisle
El Ingeniero

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Lisle (o Delisle, o L´isle), Claudio de. Bruselas (Bélgica), p. t. s. XVIII – Fuerteventura (Las Palmas), 15.VI.1743. Ingeniero Militar.


Debió estudiar en la Real Academia de Matemáticas de Barcelona. Ingresó en el Ejército como cadete en 1729, siendo subteniente del Regimiento de Infantería de Flandes. El 15 de abril de 1734 figuraba en la “relación de los sujetos que pueden ingresar como ingenieros extraordinarios”, pasando ese mismo día destinado a Cataluña.


Con fecha de 1 de octubre de 1735 era nombrado ingeniero extraordinario con el grado de subteniente. Por Real Orden de 27 de octubre del mismo año pasaba a servir en el Ejército de Lombardía y un mes después se encontraba en Sicilia. El 30 de noviembre de 1736 pasaba a Cataluña, procedente de Italia.


Por Real Orden de 3 de mayo de 1738 se le destinaba a Extremadura junto con Antonio Riviere y Francisco de Lapierre, comisión que quedaba suspendida, al tiempo que se le ordenaba estar a la espera de una nueva comisión.


Era destinado a Canarias el 23 de noviembre de 1738, llegando a Santa Cruz de Tenerife el 20 de junio de 1740. Cuando estaba a la espera de embarcarse, el 18 de noviembre de 1739, se le concedía licencia de cuatro meses en Francia para curarse.


Con motivo de la declaración de guerra entre España y Gran Bretaña, don Andrés Bonito y Pignatelli, llegado a Santa Cruz de Tenerife en enero de 1741 y recién nombrado capitán general de las islas, tuvo el buen acierto de rodearse de un brillante grupo de ingenieros militares para preparar adecuadamente la defensa de las islas. En la plantilla figuraban el ingeniero jefe, coronel José de Andonaegui; el ingeniero segundo, teniente coronel Francisco La Pierre y los ingenieros extraordinarios Tomás Dothel, Claudio de Lisle y Manuel Hernández. Lapierre y Delisle; fueron enviados por el comandante general a Gran Canaria, sin duda por la necesidad de atender también las fortificaciones de esa isla ante las noticias de un nuevo conflicto con Inglaterra.


Desde Gran Canaria realizaba De Lisle, que había sido promovido a teniente (con fecha de 4 de febrero de 1741), continuando como ingeniero extraordinario, diversas visitas a otras islas del archipiélago, para construir nuevas fortificaciones.


A comienzos de 1741 fue enviado a Lanzarote y Fuerteventura con la misión de fijar el lugar en que se habrían de construir unas pequeñas fortalezas o torres que se tenían proyectadas hacer en estas islas.


La idea de estas construcciones nació a raíz de la visita que efectuó a las islas don Antonio Riviere con su grupo de ingenieros y artilleros en 1740. Proyectadas por Claudio de Lisle, tienen el mismo diseño las de El Confital y Gando, en Gran Canaria, el Tostón y Caleta de Fuste, en Fuerteventura, y Punta del Águila en el sur de Lanzarote.


Fallecía el 15 de junio de 1743 en la isla de Fuerteventura, debido a una caída en la misma torre que hoy nos encontramos. Tomó sepultura en Betancuria donde se dice que pueden estar sus restos.


Texto extraido de la web de la Real Academia de Historia. Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño “Biografía de Claudio de Lisle”

El Tostón
La torre y el puerto

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Informe del Alcalde Mayor de Fuerteventura D. Antonio Téllez de Silva al Capitán General de Canarias sobre puertos y fortificaciones, en 28 de Mayo de 1719.


“…El puerto principal desta ysla de Barlovento es el de TOSTON, en este paraje. Según su positura se necesita mucho de la apertura de su barra, pues profundándose ésta que quede capas para poder entrar envarcaziones maiores en que no ai mucha dificultad, puede ser de grande útil a esta ysla. Su fábrica no es muy difícil, pues en siertos meses suele quedar dicha barra de marea baja quasi seca, y assí, a poco costo, se puede conseguir beneficio de tanta utilidad como también la limpia del puerto, para que las embarcaziones que allí quedan en seco con dichas mareas no padezcan detrimento y tengan mas capacidad. En este sitio, sobre un morro que está inmediato, a dicha barra, se puede fabricar un roducto con algunos cañones que aseguren las embarcaziones de las lanchas que puede el enemigo echar para sacar o destroir los barcos que allí se hallaren.


Aquí están inmediatos los socorros por la cercanía de las vesindades que allí se hallan y no necesitarse de otra cosa por lo inexpugnable de su entrada, porque desde esta punta hasta la de Handía, ai más de treinta leguas, es quasi todo vajíos y muy difícil para desembarco…”


*Textos extraidos del libro “Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura 1660-1728” por Roberto Roldán Verdejo


CASTILLO DEL TOSTÓN O DEL PILAR Y SAN MIGUEL
 

… Como se ve en los planos, es una torre de figura circular y se sube a la misma por una escalera de cantería por la que se pasa a un puente elevadizo con sus cadenas de hierro.
A la izquierda del pasadizo de entrada se halla la bajada al repuesto de pólvora capaz para 18 quintales, a cuya inmediación se entra otra habitación con poca claridad y ventilación; a la derecha de este mismo pasadizo está la subida a la explanada que se halla el común y el algibe que recoge las aguas de lluvias que caen en ella y es capaz de almacenar de 6 a 7 metros cúbicos. Posee 3 cañones de cureña de a8. Frente a la puerta de entrada de la Torre, existe un alojamiento para doce hombres y un pequeño cuarto forrado por un tabique de pequeña altura; este alojamiento es abovedado.


*Textos extraidos del libro “Antiguas Fortificaciones de Canarias” por

Los Coroneles
La organización militar de Fuerteventura

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La organización militar (SXV al sXVIII)


Tres periodos distintos podemos considerar en la organización militar de Fuerteventura hasta el siglo XVIII.


1º.- El primero abarca hasta finales del siglo XVI y es confuso y no bien conocido.
2º.- El segundo, a partir de estas fechas, comprende el siglo XVII, y durante él se van sentando las bases de una milicia organizada y unos cargos militares designados con arreglo a la legalidad.


3º.- El tercero, desde 1708 con la creación del Regimiento de Milicias de la isla, significa el potenciamiento de una clase militar y la adquisición de una enorme fuerza política, y con ella económica, del coronel gobernador de las Armas.


El tercer periodo comienza en 1708, años que se crea el Regimiento de Milicias. El señor territorial sigue siendo capitán a guerra de la isla, pero su ausencia permanente de ella a partir de esta fecha le da carácter casi honorario al cargo. El coronel es el gobernador de las Armas, brazo derecho del capitán general.


Los cargos de coronel se hacen prácticamente hereditarios y desde el comienzo los acaparan las familias Sánchez Dumpiérrez o Umpiérrez y Cabrera, llegando a ser, a fines del siglo XVIII, la máxima potencia económica de la isla, sobre todo el coronel Agustín de Cabrera Béthencourt.


El cargo de coronel, electivo como los demás oficiales del Regimiento, era propuesto por el señor territorial al Consejo Supremo de Guerra, a través del comandante general de Canarias.


Durante el siglo XVIII son nombrados para servir en este empleo personas de las familias Sánchez Umpiérrez y Cabrera, sin duda los más hacendados labradores y ganaderos de la isla, cuya fuerza económica llegó a ser considerable.


De todos los coroneles de este siglo destacamos, por las espaciales circunstancias en que transcurrió su mandato, a D. Joseph Sánchez Umpiérrez, hijo del también coronel D. Pedro Sánchez Umpiérrez. D. Joseph Sánchez Umpiérrez nace en Pájara en 1683 y tras su fallecimiento, el 16 de junio de 1742 ya se libraba por el Rey, título de coronel de Milicias de la isla a favor del capitán D. Melchor Cabrera Vetancurt, uno de los capitanes que acompañaron a Sánchez Umpiérrez en las batallas citadas del Cuchillete y Llano Florido.


*Textos extraidos del libro “Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura 1605-1700” Por Roberto Roldán Verdejo

La Bandera Coronela

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Regimiento Provincial de Fuerteventura.


“De los informes tomados de varios ancianos de aquella isla residentes en esta, resulta que las dos banderas que este Regimiento usó desde su creación, siendo el mas antiguo de los de su clase en la Provincia, fueron de seda o razo blanco de muy grandes dimensiones ambas, y el escudo donde se veían leones y castillos se halla formado ó hecho lo mismo que la corona por pedazos de telas de seda color amarillo y encarnado pegados a la tela del fondo. Ambas banderas son enteramente iguales, no recordándose si tenían corbatas alguna de ellas. Deben hallarse en muy mal estado de servicio pues en uno muy lamentable se encontraban ya cuando fueron mandadas remitir a la Capitanía General.


Estas noticias las confirma Don Pedro Manrique de Lara y Cabrera antiguo Teniente Coronel del Regimiento de Fuerteventura diciendo que:


“las banderas mas antiguas y únicas que recuerdo haber visto antes de la actual en el Regimiento de Fuerteventura, eran de seda blanca con escudos cuartelados de castillos y leones; estos rojos y aquellos amarillos en campo de igual color á la bandera. Los castillos y leones eran también de tela de seda sobrepuestos y cocidos, siendo las dimensiones de ambas banderas bastante grandes por ser así las que en aquella época se usaban”.


*Texto aportado por el Departamento de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de La Oliva


En las Reales Ordenanzas de Carlos III, 1768, se establecía en el Título I, Capítulo I, artículo 10:


“Cada batallón ha de haver dos vanderas, cuyas corbatas han de ser encarnadas, y las astas de la altura de ocho pies, y seis pulgadas, comprehendido el regatón, y moharra de cada una: la primera Vandera sera blanca, con el Escudo de mis Armas Reales, y las otras tres de cada Regimiento blancas ,con la Cruz de Borgoña; y en aquella, y estas se pondrán a la extremidad de las cuatro ángulos, o esquinas las armas de los Reynos, Provincias, o Pueblos de donde tomen la denominación sus respectivos Cuerpos; y las divisas particulares, que huvieren tenido y usado con mi Rel aprovación, debiendo ser la medida del tafetán de cada vandera de siete quartas en quadro.”

La Torre
Su función y posteriores usos

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La fortificación que hoy podemos contemplar, llamada Torre de Ntra. Señora del Pilar y San Miguel, corresponde al tipo “quesera” llamada así por su forma redonda y cuya función principal, consistía en proteger el puerto natural de El Tostón y pequeñas playas cercanas con un sencillo equipo de artillería de piratas berberiscos, franceses e ingleses.


Por su situación geográfica en lo alto de un risco fácilmente perceptible, servía de vigía y centinela para la protección de los pobladores cercanos. Se hacía llamamiento y alarma ante la aparición en el horizonte de barcos sospechosos. Se encendían hogueras en la planta superior de la misma y se hacía sonar la campana de señales.


Con los sucesivos avances en tecnología militar su importancia defensiva fue disminuyendo, por lo que aprovechando su infraestructura también se dedicó a otros usos.


El Castillo como Faro:


Uno de los usos fue, la de su función de faro para los barcos de pesca de la zona, que valiéndose de los avisos de hogueras en su techumbre, se les trataba de orientar durante los temporales y pudieran arribar a tierra.


El Castillo como Cárcel:


Por su condición de fortaleza, también se dedicó a hacer las veces de cárcel o centro de reclusión de ciudadanos o militares, que justa o injustamente no cumplieran o se saltaran las leyes que se aplicaban por los poderes de la época.


En cuanto a esta función, hay que destacar un acontecimiento en la historia, como fue el “Motín de Guriamen”. Donde un grupo de más de 500 majoreros trabajadores de la tierra, motivados por el injusto trato de su aprovechamiento en la zona de Guriamen (amplia zona donde se recolectaba cosco y labradío entre los pueblos de Villaverde y Los Lajares) por parte del señor territorial de la época, se amotinaron para pedir justicia exigiendo su dimisión por las buenas o por las malas. La intervención del Coronel en la negociación, fue vital para calmar los ánimos. Siguieron las investigaciones posteriores sobre el amotinamiento y se apresaron a unos 30 hombres como instigadores de tal levantamiento popular. Primero, fueron encarcelados en la Torre de San Buenaventura (Caleta de Fuste) y al poco tiempo, fueron trasladados a la Torre del Tostón que por su situación les garantizaba mejores condiciones de vida.


Con el paso de los años, sus funciones se fueron reduciendo hasta convertirse en un edificio de gran valor histórico, dedicado a centro de información a turistas y población local, de su historia y de la zona.


Está declarado Monumento Histórico de Interés Cultural, por Decreto de 22 de abril de 1949, del Ministerio de Educación Nacional y también declarado BIC (Bien de Interés Cultural) por el Gobierno de Canarias…..

OFICINA DE TURISMO

Av. Marítima, 14, 35660 Corralejo,

Fuerteventura, España

Tel.: 928 86 62 35

Abierto de lunes a domingo

de 8:00 h a 14;00 h

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